Nuevo mes, nueva aventura…Luces, cámara y…acción!☺

Hola,hola! Bueno, no tenía blog hasta ahora por falta de tiempo, y siempre dije que me haría uno dedicado al cine, algunas series y la lectura📖🎥🎬(sobre moda me da pereza jeje,  y los que me sigáis ya en ig conoceréis de sobra mi faceta de crítica😁) cuando los estudios lo permitieran; asique aquí estoy con el comienzo del mes cinéfilo por excelencia, el de los Oscar:)🎥. Espero que os gusten mis recomendaciones en este, mi rincón cinéfilo. 
En los próximos posts os hablaré de pelis como múltiple(que toca hoy) y las protagonistas de la carrera hacia los oscar, libros como la trilogía del baztán o series como riverdale (basada en los cómics de archie, he leido buenísimaas críticas sobre ella) o taboo , con un magnífico tom hardy.
Feliz miércoles y hasta el próximo post☺😘

“On the rocks”

¿Qué tal, cinéfilos? Hoy os traigo crítica de On the rocks , comedia romántica escrita y dirigida por Sofia Coppola que supone el reencuentro de la directora con Bill Murray 17 años después de la maravillosa “Lost in translation“. Distrubuida por la plataforma Apple TV, completan el reparto Rashida Jones, Marlon Wayans, Jessica Henwick o Jenny Slate, entre otros.

Al igual que la obra maestra de su directora, On the rocks profundiza en las distintas caras del matrimonio y en el efecto de la soledad y la falta de comunicación en él. Además del reto de mantener una relación conyugal,Sofia Coppola también aborda el vinculo paterno- filial para reflexionar en un tono profundo,pero ameno y ligerona la vez, sobre el concepto del amor en pareja y en familia.

La trama arranca con la protagonista, Laura, decide recurrir a su padre (Felix) ante las sospechas de infidelidad por parte de su cada vez más ausente marido. Felix y Laura tienen formas radicalmente opuestas de entender la vida, pero lograrán ser compatibles.

Bill Murray encarna a un caradura y conquistador neoyorkino, en un personaje muy acorde con su carisma:Felix se considera un experto en conductas masculinas y en tratar a las mujeres con todo el respeto, aunque ello resulta algo discutible. Por el contrario, el personaje de la hija es mucho más tranquilo y tímido, una Lauda que se siente sola y se aísla hasta que su padre le ayuda a reencontrarse consigo misma.

Laura ha transmitido a su matrimonio todos los complejos e inseguridades que arrastra desde la infancia, al dejar su padre a su madre por una asistenta. Esa pérdida de la figura materna como tal marcará a Laura para toda su vida, y las propias frases de su padre nos ayudarán a comprenderla y entenderla.

Reflejando algunos trazos de la relación con su padre Francis ,y de este mismo en el personaje de Bill Murray, Sofia muestra como nuestra experiencia vital condiciona nuestra idea de la familia y el amor con una cuidada e íntima dirección:una historia sencilla, pero bien apoyada en el guion de sus propias vivencias personales.

De una manera amable y cálida, la película transmite el mensaje de luchar contra esas inseguridades y complejos que dañan nuestras relaciones sentimentales y afectivas, incapacitandonos para la comunión que es la base de la confianza, ya sea por miedo, sensibilidad o fragilidad. Es curioso como los personajes masculinos principales (no solo el padre,también Dean, el marido de Laura) son todo lo contrario, seguros e incluso pagados de si mismos.

Aunque no cale tanto tras su visionado y no esté a su altura, tras disfrutar de la película apreciaremos ciertos puntos en común con “Lost in Translation”, por esta disección emocional de las relaciones humanas. Ahora, las dos almas perdidas en Tokyo son un matrimonio neoyorquino con graves problemas.

Con bellísimas escenas como la de Bill Murray conduciendo por Nueva York, cabe destacar también la fotografía de Philippe Le Sourd, acompañada por un envolvente jazz y música clásica.

En definitiva, On the rocks merece la pena por la temática que plantea y la mera presencia de Bill Murray, por si eso no fuera suficiente acicate de disfrutar de lo último de Coppola. Aunque es una película muy interesante y correcta, aun lejos de lo mejor de la filmografía de Sofia, huelga decir que sí enamorará y cautivará a sus fans más acérrimos: aunque sea un film menor, el dúo Coppola/Murray bien merece ser disfrutado.

“El Juicio de los 7 de Chicago”

¿Qué tal, cinéfilos¿ Hoy os traigo crítica de “El Juicio de los 7 de Chicago”, drama judicial que supone la segunda película como director del guionista Aaron Sorkin (tras Molly’s game), novedad de Netflix con un reparto de lujo, formado por Eddie Redmayne, Alex Sharp, Sacha Baron Cohen, Jeremy Strong, Mark Rylance y Michael Keaton, entre otros.

La trepidante trama nos sitúa en un acontecimiento real, en el estallido de una trifulca con la Policía y Guardia Nacional durante la Convención Nacional Demócrata de 1968, siendo los organizadores de la protesta acusador de conspirar para la revuelta, en uno de los juicios más mediáticos de la historia estadounidense.

Con su verborrea y su tono mordaz habitual,Sorkin nos muestra todo el proceso de este enjuiciamiento tan relevante políticamente, compaginando los diálogos con imágenes de la época, para ponernos en pleno contexto de lo ocurrido durante la Guerra de Vietnam bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson. Esa rebelión social desencadenó en el boicot a la Convención Demócrata de 1968, celebrada en Chicago.

Con respecto a los 7 héroes/protagonistas de la película, el director desarrolla mínimamente la personalidad de cada uno de grupo, todos distintos entre sí: ofrece un lado, los hippies y gamberros ( Abbie Hoffman -Sacha Baron Cohen y Jerry Rubin -Jeremy Strong) y,por otro, los más pacíficos( Tom Hayden-Eddie Redmayney David Dellinger -John Carrol Lynch).

En su segunda película como director tras Molly’s Game, Sorkin(La red social, Algunos hombres buenos, El ala oeste de la casa blanca) vuelve a sus diálogos ácidos, inteligentes e ingeniosos, que funcionan bastante bien pese a que algunos le achaques cierto artificio y falta de naturalidad.

Al girar toda la acción de la película em torno a un juicio, las réplicas y contrarréplicas se suceden como cuchillos a la velocidad del sonido, realzadas por el buen hacer de los actores en personajes lo bastante complejos e interesantes para brillar aún en pocos minutos en escena.

El pero de la película, a mi parecer, es que el hecho de que el 80% del metraje se dedique a un proceso penal, con diálogos y planos que pueden sacar de de la historia al espectador poco inmerso en la historia y desinteresado por la tensión del drama judicial.

También es interesante la crítica al sistema que hace la película, como vemos en la lucha dialectica entre el fiscal general (Joseph Gordon-Levitt) y los siete jóvenes rebeldes, también enfrentados entre ellos por la repercusión mediática de la protesta,entre violencia, el acoso mediatico y la lucha por sus ideales. Sorkin se posiciona claramente a favor de estos “héroes”.

Mención aparte para el personaje de Bobby Seale (Yahya Abdul-Mateen II), intregante de los Panteras Negras ajeno al grupo de los 7, pero también acusado ,y para el moralista y conservador juez Julius Hoffman (Frank Langella), la antítesis de los acusados y contrario a las protestas pacifistas y civiles(Sorkin tampoco lo demoniza, pero muestra cómo el juez emplea las leyes a su antojo, lejos de la neutralidad).

En las escenas fuera del juzgado, Sorkin nos oxigena y aprovecha para humanizar a los personajes, con sus debates internos, en un tono más humano y menos cinico. Para añadir este toque más emocional, vemos flashbacks de las revueltas y conocemos los conflictos internos de los siete protagonistas, para rematar con un fina algo condescendiente debido

Sin duda, el gran fuerte de El juicio de los 7 de Chicago es el acierto en el equulibrando seriedad y humor con el contrapunto de la moderación de Eddie Redmayne, y la veteranía de Rylance y Langella.

El juicio de los 7 de Chicago cumple con las expectativas y muestra las mayores virtudes del Aaron Sorkin director que, como guionista, puede saturar por su verborrea y rimbombanciaa. Algo menos venenoso y viperina, nos ofrece (sin duda), una de las mejores películas del extraño calendario de estrenos de 2020.

“Padre no hay más que uno 2”

¿Qué tal, cinéfilos? Tras un año desde la primera entrega, Santiago Segura ha desafiado a la pandemia y ha estrenado en cines y plataformas digitales “Padre no hay más que uno 2: La llegada de la segra” volviendo a encargarse el mismo de la dirección, del guión y de su propio personaje. Siguiendo la misma fórmula de humor y los tópicos de su predecesora, la película será medianamente disfrutable solo si la vemos sin más pretensiones que las de una tarde de risa en familia.

La película arranca con Javier (Santiago Segura) como un organizado padre de familia numerosa, pero, cada uno de sus cuatro hijos se rebelan a su particular manera: la adolescente Sara (Martina Valeria de Antioquía) está conociendo a su primer amor, Carlota (Calma Segura) continúa con su ecologismo,  Rocío (Luna Fulgencio) quiere ser andaluza y flamenca, Dani (Carlos González Morollón) es un fracaso en fútbol y ballet y la pequeña Paula (Sirena Segura) quiere un perro.

Para colmo, todo se pondrá aún más patas arriba cuando Marisa (Toni Acosta) vuelve a quedarse embarazada y recurra (ante el abandono de Rosaura) a la ayuda de la suegra Milagros (Loles León), para desgracia y desconcierto de Javier.

Toda esta disparatada situación se desarrollará en una sucesión de gag cómicos uno tras otro, en aproximadamente una hora y media de metraje: humor ligero y fácil, para todos los públicos, alejado del tono irreverente de Torrente.

Además, como acostumbra Segura, tenemos un reparto completado por cameos de caras conocidas, como Silvia Abril , José Mota, Leo Harlem o Nuria Fergó.

A nivel de guión, la trama es simpática pero intrascendente, con el personaje de Santiago Segura afrontando los problemas del día a día de todo padre, sacando las risas de situaciones surrealistas pero cotidianas, resultando entretenida sin más y apta para los fans de la primera película.

Con respecto a las interpretaciones, Santiago Segura roza el esperpento haciendo de si mismo, lo que le viene mucho mejor para encarnar a Torrente que a un personaje más normal como Javier, sin tanto histrionismo en medio del caos de sus hijos.

El apartado cómico recae en gran parte sobre el personaje de Loles León, una suegra llena de botox, irónica y mordaz, que llega para fastidiar a Javier y protagoniza con él sus mejores escenas. Los papeles de los pequeños, menos el de Luna Fulgencio, son más planos.

Padre no hay más que uno 2 es, con menos frescura, todo el arquetipo de comedia familiar española, y da y aporta justo lo que se espera de ella, menos con una pequeña sorpresa al final que sacará una sonrisa a los espectadores. La gracia de sus chistes y cameos es lo medianamente tolerable para una sesión de cine en familia.

“Los chicos de la banda”

¿Qué tal, cinéfilos? Hoy os traigo critica de una de las últimas novedades de Netflix. Se trata de “Los chicos de la banda”, drama LGTBI dirigido por el estadounidense Joe Mantello (con amplia experiencia en Broadway ,ganador de premios Tony por Take Me Out (Richard Greenberg, 2002) y Assassins (John Weidman y Stephen Sondheim, 1990) y director de Love! Valour! Compassion! (1997).

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Como principal atractivo, esta adaptación de la obra teatral homónima Mart Crowley (1968) cuenta con un estelar reparto coral, capitaneado por mi querido Jim Parsons (quien está estupendo), y completado por Matt Bommer o Zachary Quinto.

La trama gira en torno a un grupo de amigos y parejas homosexuales que,con el pretexto de un cumpleaños, se reúnen en una disparatada y alocada velada donde muchos secretos saldrán a la luz. Montello vuelve a abordar la homofobia dese su perspectiva teatral y la propia experiencia de su orientación sexual, y acierta, manteniéndonos enganchados a los diálogos de los protagonistas durante dos horas (y sin movernos apenas de escenario en todo el metraje).

los chicos de la banda joe mantello netflix crítica

William Friedkin (El exorcista) ya llevó esto al cine en 1970, y el guión de Ned Martel (American Horror Story, que se note la mano de Ryan Murphy) de este remake es es igual de fiel al del propio Mart Crowle. Como diferencia, esta versión de Mantello resulta más teattal, con mayores transiciones de planos y movimientos de cámara. Las situaciones y conversaciones son las mismas, pero Mantello destaca la excentricidad y el chapoteo de una pandilla que está de fiesta, pero sacando a relucir los trapos sucios del pasado en un atrevido juego durante la noche del cumpleaños, cada uno con su personalidad. El fuerte del guión es la ácida verborrea de los personajes, con un tono más amable que mordaz, con un poco de espacio para el drama de estos hombres inquietos y atormentados que forman los chicos de la banda.

Lidera el reparto un Jim Parsons con un personaje a su medida, junto a Matt Bomer (Plan de vuelo: Desaparecida), Andrew Rannells, Tuc Watkins (Mujeres desesperadas), Michael Benjamin Washington, Brian Hutchison y Charlie Carver en la piel Donald, Larry, Hank, Bernard, Alan y el cowboy. También Zachary Quinto como Harold.

Como recurso narrativo, el uso recurrente de flashbacks me sacó a veces de una historia que engancha, pues distrae el espectador de toda la tensión que sucede en el apartamento neoyorquino donde se desarrolla la acción, además de restar intensidad y dramatismo.

Obviando este detalle, muy recomendable esta película de Mantello (no solo para el colectivo del que trata), tan disfrutable, amena, fresca que funciona casi con la precisión de un reloj.

“Un amor extraordinario”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de “Un amor extraordinario”, dirigida por Lisa Barros D´sa y Glenn Leyburn y protagonizada por Liam Neeson (La lista de Schindler) y Lesley Manville (El hilo invisible).

Esta conmovedora historia, drama en toda la regla, narra como el matrimonio de Joan (Lesley Manville) y Tom (Liam Neeson),  de mediana edad y casados desde hace mucho tiempo , afronta el cáncer de mama diagnosticado a ella tras recuperarse él de un infarto.

Silenciosamente, la enfermedad irá deteriorándole a ella y a la estabilidad del matrimonio: la falta de salud es algo que no tiene piedad con nadie, sin distinción. Juntos, los protagonistas se embarcarán en el mundo de la quimio, las cirugías y los medicamentos, con la esperanza de que el tratamiento funcione pero poco alentados por los médicos.

Ante esa dificultad, vemos la estabilidad y el cariño de un sólido matrimonio, que saca entereza ante la situación gracias al humor negro y a la felicidad y complicidad de tenerse el uno al otro y permanecer unidos.

El cáncer dará un giro radical a la vida y las prioridades de Joan, quien se refugiará en su marido en sus peores momentos, entre la rabia y la tristeza.

Siguiendo de primera mano el duro camino de su personaje, Manville está magnífica y hace al espectador participe de la travesía, el cambio y la evolución de una mujer sana que se verá mermada física y mentalmente. Le acompañada un sobrio pero solvente Neeson.

La fotografía y la estética de la película también reflejan metafóricamente la dualidad salud/enfermedad, esperanza/desesperación.

No estaremos ante una pelicula redonda, pero si con un buen mensaje de ver algo positivo en los peores momentos, de como una enfermedad se hace más llevadera con la calma que dan el amor y la paciencia.

Un amor extraordinario es una película pausada, íntima, nostálgica y conmovedora, dura pero con ciertos momentos comicos pero aliviar y hacer algo mas llevadero el drama. Además, en el mes del cáncer de mama, su visionado es un llamamiento muy útil a la prevención y a la detección precoz.

“Knight of cups”

¿Qué tal, cinéfilos? Como ya hice hace 3 años con “Song to song”, os traigo crítica de “Knight of cups” , película de 2015 (pasada por festivales) que completa el díptico de Terrence Malick y acaba de ser distribuida en España tras la reciente “A hidden life”.

En ella, el director vuelve a ser fiel a su toque personal, con escenas cargadas de poesía visual, y un tono narrativo íntimo y pausado (con voz en off) que invitan a reflexionar sobre la vida mientras vemos a los personajes pasar. La película es un confuso pero bello drama existencial, lleno de intimidad y lírica en las imágenes. Lo efímero de la condicIón aún más sobre la inmensidad y hermosura de los paisajes.

El problema de “Knight of cups” es que, en este caso, no hay conexión entre la impronta visual de Malick y lo que quiere contar el guión. La trama resulta en una serie de inconexos monólogos y divagaciones del protagonista (un siempre acertado Christian Bale), aderezados por una fotografía majestuosa, que añade un tono aún más filosófico, si cabe.

SI bien el cine de Malick siempre es contemplativo, en este caso, su sello visual hace que la historia en si quede inconexa, pese a lo preciosista del aspecto formal, con una banda sonora tan conmovedora como la desolación y la búsqueda del protagonista.

A lo que no se puede poner una pega es al magnífico elenco, con un Bale atormentado en su viaje espiritual, la aparición de Antonio Banderas y unos personajes femeninos que recaen en unas breves pero magníficas Blanchett y Portman (quienes, a diferencia de Bale, si aparecen en Song to Song)., en la piel de mujeres que marcarán a Rick para bien y para mal.

Esta propuesta de Malick vuelve a ser más una experiencia de arte audiovisual, incluso extrasensorial, que mero cine y película en sí.Todo un complejo despliegue audiovisual que , guste o no, va más allá del séptimo arte como toda una obra que admirar como artesanía (aunque sea alto fallida en cuanto al desarrollo argumental).

“Antebellum”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de Antebellum, pelicula dirigida por Gerard Bush y Christopher Renz y producida por el equipo que nos trajo “Déjame salir” de Jordan Peele. Una fallida película de terror con un alegato contra el racismo, protagonizada por Janelle Monáe.

La película comienza con una frase de William Faulkner y mostrando la realidad de la esclavitud en Estados Unidos, para alternar entre el terror y el thriller, manipulando vergonzosamente al espectador.

La trama arranca al más puro estilo Doce años de esclavitud, con un tono de drana histórico para reflejar la explotación que sufren los protagonistas en las plantaciones de algodón. De repente, la rebelde esclava Verónica (Janelle Monáe) se encuentra en los EEUU actuales, en la cama con su familia y a punto de dar una conferencia sobre raza y género.

Como si de un capítulo de Perdidos se tratara, el guión es cínico, tramposo y falso, y no se sostiene en ningún momento. Antebellum pretende condenar el racismo y la violencia apostando por la dualidad fantasía/realidad: la película es consciente y consistente en su mensaje, pero le sale el tiro por la culata.

Reivindicativa y polémica, la película resulta pretenciosa hasta en sus reiterados planos secuencia y a cámara lenta, intentando adornar con estos recursos una historia enrevesada y surrealista.

En definitiva, Antebellum es todo un chasco como thriller de terror.

“Tren a Busan 2: Península”

¿Qué tal cinéfilos? Hoy os traigo crítica de “Train to Busan: Peninsula” , secuela de la aclamada película coreana de zombies del 2016, dirigida por el director Yeon Sang-ho.

La trama nos sitúa cuatro años después, con Jung-seok (Dong-won Gang) y su cuñado Chul-min (Do-yoon Kim) intentando rehacer sus vidas en Hong Kong. Cuando les ofertan regresar a a Corea del Sur para participar en el robo de una cuantiosa suma, la misión en la cual se embarcan se torcerá: Chul-min será presa del Sargento Hwang (Min-jae Kim) ,y Jung-seok de Min-jung (Jung-hyun Lee).

Cabe advertir que la película no es una secuela en el sentido estricto de la palabra: el guion se limita a tomar como punto de partida la masacre zombie de su predecesora, arracando la historia tras la catástrofe. Aquí, el director nos aleja de un tren para regalarnos más acción apocalíptica por toda Corea, con una ambientación y una fotografía al más puro estilo Mad Max.

Entre la adrenalina de la lucha y la persecución, estamos ante un fallido cóctel de emociones fuerte con estos estos muertos vivientes tan movidos y espeluznantes.

No es fácil innovar en este subgénero, pero Tren a Busan consiguió reconocimiento mundial para una película coreana de bajo presupuesto, además del triunfo en su propio país, abriendo las puertas del terror asiático.

Sin embargo, Yeon no consigue aquí repetir la fórmula del éxitos sin apenas conectar Península con su predecesora, que no es necesario ver antes para seguir la película,pero si bastante recomendable. Tampoco son los mismos personajes los que se enfrentan a una pandemia y a la cuarentena, una situación dolorosamente similar a la actual.

Si Train to Busan fue mas allá con un análisis social de la población coreana, Península es un simple batiburrillo de escenas de acción mucho más artificial, sin rastro de moralidad o humanidad, rozando el ridículo con música a todo trapo (los violines nos martillean).

En Península, los zombies parecen mas de videojuego que de película, les vemos incluso montando y persiguiendo a personas montados en coche. Para haberse debido estrenar en Cannes, la película no ofrece más que un refrito muy poco inteligente de acción que subestima la inteligencia del espectador, vacía y (en mi opinión) ni siquiera entretenida. Incluso falla el desarrollo de los protagonistas, lo que da aún menos.emoción a la historia.

Como aspecto positivo diré que, en pleno COVID, el visionado de Península bien puede ayudar a reflexionar y recapacitar sobre la magnitud de lo que estamos viviendo , concienciando sobre la importancia y las consecuencias de esta crisis sanitaria.

En definitiva,una de mis grandes decepciones de este atípico calendario de estrenos para 2020, con las expectativas que tenía tras ver Tren a Busan.

“El practicante”

¿Qué tal, cinéfilos? Hoy os traigo crítica de la última película de Mario Casas para Netflix. Se trata de “El practicante”, película de Carles Torras (“Callback”) con la que (tras la reciente “Hogar,junto a Javier Gutierrez) en la que el gallego vuelve a apostar por un papel desafiante y arriesgado como actor. Y, cabe decir que su interpretación es mejor que el guión de la película en sí, se reconoce y se nota el esfuerzo: Torras acostumbra a protagonistas atormentados y lleva a Casas hasta el límite.

En el reparto, también tenemos a Está protagonizada por Déborah François (Tierra de violencia)Maria Rodríguez Soto (Los días que vendrán, Libertad)Celso Bugallo, Raúl Jiménez, Pol Monen, Guillermo Pfening y Gerard Oms.

La trama narra arranca de manera espectacular presentando a Ángel, un técnico de emergencias sanitarias muy poco de fiar en lo personal y en lo profesional, donde tomará decisiones que le pondrán contra la espada y la pared: todo comienza cuando un accidente de tráfico le deja parapléjico y, además, presa de los celos en lo sentimental.

El estudio del personaje, con una atmósfera oscura y claustrofóbica, hace de la película un thriller psicológico bastante rompedor en nuestro cine. La película, guste o no (para bien o mal) cumple su propósito de descolocar al espectador.

Ciertos giros de guión (y escenas, como la de la ducha) quedan forzados para sorprender y enrevesar un imprevisible guión, sucio, frío e impactante a la vez: nos adentramos en la compleja mente de un sociópata tóxico que siempre se sale con la suya, pues Ángel aterroriza de verdad. El libreto está coescrito porl propio director, con Hèctor Hernández Vicens (El cadáver de Anna Fritz) y David Desola (El hoyo).

En definitiva, ‘El Practicante’ es la locura enfermiza desencantadas con su situación, no es redonda, pero os sorprenderá.

“The devil all the time”: Fanatismo en la América profunda.

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de una de las últimas novedades de Netflix, película del guionista y director Antonio Campos (Martha Marcy May Marlene) que adapta la novela homónima de Donald Roy Pollock,con un tono gótico, negro y criminal al más puro estilo Cormac McCarthy. Toda una desgarradora crítica social a la América profunda, con un repartazo de lujo donde sobresalen Robert Pattinson,Tom Holland y Bill Skarsgard, acompañados de Riley Keough, Jason Clarke, Mia Wasikowska y Sebastian Stan.

Pese a la dificultad de llevar un libro así al cine, la película consigue transmitir toda la sordidez de las páginas, captando la riqueza en sensaciones y paisajes de las páginas, gracias al recurso narrativo de la voz en off del propio Pollock.

La trama captó tanto mi atención que laa 2 horas y 18 minutos se me hicieron cortos: tras la muy interesante exposición, se nos van presentando distintas subtramas con saltos espacio-temporales. La narración está medida con pulso preciso, pero no hubiera estado de más alargarla para mayor ahondamiento y profundidad psicológica, o haber recurrido al formato miniserie como ‘True Detective’.

Por otro lado, está muy bien equilibrado el gran trabajo del reparto (a cada actor, su escena de gloria) y la puesta en escena, con una ambientación rural y truculenta, nos hace conectar con el sufrimiento de los personajes.

Entre la violencia y el fanatismo religioso, viajamos entre luces y sombras al conservador Knockemstiff (Ohio), donde se desarrolla mayoritariamente la acción y nació el escritor de la novela. Allí, veremos todas las caras de la maldad, sangre y la violencia, con la fe como salvación para el hambre: esto provocará el desasosiego y la incomodidad del espectador, ante tantas escenas buenas, pero desagradables.

Además, es estupenda la fotografía de Lol Crawley (The OA, Utopía) , que crea el clima gótico y sombrío para esta intimista crítica contra el fanatismo religioso: sacrificios, abusos e ignoracia llevarán a los personajes a redimirse.

En definitiva, El diablo a todas horas (The Devil All the Time) es un ambicioso e inquietante thriller, un recorrido por el polvoriento asfalto sureño, lleno de psicópatas y depravados.

Pese a que- en ocasiones,-el guión pueda resultar algo atropellado y la pelicula no sea para todos los públicos, El diablo a todas horas (The Devil All the Time) es un reflejo bastante solvente de un descenso a unos infiernos donde nadie y nada son los que parecen. Una película intensa, dura y no fácil, que gustará y calará en los amantes del noir.