Nuevo mes, nueva aventura…Luces, cámara y…acción!☺

Hola,hola! Bueno, no tenía blog hasta ahora por falta de tiempo, y siempre dije que me haría uno dedicado al cine, algunas series y la lectura📖🎥🎬(sobre moda me da pereza jeje,  y los que me sigáis ya en ig conoceréis de sobra mi faceta de crítica😁) cuando los estudios lo permitieran; asique aquí estoy con el comienzo del mes cinéfilo por excelencia, el de los Oscar:)🎥. Espero que os gusten mis recomendaciones en este, mi rincón cinéfilo. 
En los próximos posts os hablaré de pelis como múltiple(que toca hoy) y las protagonistas de la carrera hacia los oscar, libros como la trilogía del baztán o series como riverdale (basada en los cómics de archie, he leido buenísimaas críticas sobre ella) o taboo , con un magnífico tom hardy.
Feliz miércoles y hasta el próximo post☺😘

“Resistencia”

¿Qué tal, cinéfilos? Hoy os traigo crítica de Resistencia (Resistance) , drama dirigido por Jonathan Jakubowicz (Manos de piedra, Secuestro Express) y basado en la historia real del mimo francés Marcel Marceau y su incursión en la Resistencia francesa para salvar a centenares de niños judíos de los campos de concentración. En el reparto, tenemos a  Jesse Eisenberg (Café Society, La red social), Edgar Ramirez (La chica del tren)Ed Harris (Madre!, Westworld) o Clémence Poésy (Escondidos en Brujas, Mañana empieza todo).

Marcel Mangel, considerado como el mejor mimo del mundo, además de entusiasta del cine mudo y del teatro japonés, representaba sus pantomimas . con la cara pintada de blanco, camiseta rayada y un sombrero con una flor roja (símbolo de la fragilidad de la vida). Además,  se atribuye a Marceau la salvación de más de 400 niños judíos del exterminio nazi.

Sin embargo,  Resistencia (Resistance) no es (ni de lejos) tan interesante como los hechos que narra. Una trama aparentemente atractiva acaba por abusar de clichés y de subtramas románticas que no aportan nada. En cuanto a su tratamiento de un tema tan delicado como el Holocausto, podría decirse que estamos a medio camino entre la fantasía La vida es bella (Roberto Benigni, 1997) y la de La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993).

En cuanto al cast,  Jesse Eisenberg cumple con su papel,pero no tanto al transmitir los conflictos internos de su personaje: la evolución moral del personaje se ve muy superficial. Por otro lado, se saca muy poco partido de un actorazo como Ed Harris.

Así, el aspecto más interesante de la película es lo que cuenta, y no cómo lo cuenta: su tono academicista y encorsetado va en detrimento de la historia. La película se centra en el valor y la heroicidad de Marceau, con tintes de tensión dramática en determinadas escenas, pero ello no basta: “Resistencia” es entretenida, pero podría resultar mucho más épica y emotiva.

Pese a que los hechos narrados son extraordinarios y tienen una fuerte carga dramática, la película adolece de una narrativa anodina, demasiado encorsetada en un estilo academicista. Es una pena, porque había una gran historia que contar y queda la sensación que se desperdicia el tiempo con subtramas mucho más convencionales.

Como aspecto positivo, Resistencia (Resistance) tiene una buena puesta en escena, un buen reparto y un solvente apartado técnico, para realzar todos los valores que la película pretende transmitir. Esta es la realidad de cómo un cómico puede revolucionar la cultura, la sociedad, la época y hasta el rumbo de una guerra: la rebelión de un artista y rebelde como Marcel Marceau.

“La mujer que camina delante”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de “La mujer que camina delante”, película de Susanna White con guión de Steven Knight (“Locke” , “Serenity”, “Peaky blinders”), fotografía de Mike Eley (Mi prima Raquel) y Jessica Chastain, Ciarán Hinds y Sam Rockwell en el reparto. Fue estrenada en el TIFF de 2017.

Este western con tintes de drama histórico cuenta cómo la pintora viuda Catherine Weldon (Jessica Chastain), parte desde el Brooklyn de 1890 a una reserva india en Dakota para retratar al jefe Sioux Toro Sentado. Nuestra protagonista será testigo del estilo de vida del poblado y ayudará a la tribu Lakota a proteger sus tierras del gobierno federal, escribiendo cartas en nombre de Toro Sentado (Michael Greyeyes)y conviviendo con los indios.

En la reserva, vemos a los nativo hablar en su propio idioma (un gran problema narrativo de la película al no subtitularlo), como un mensaje de inclusión muy lejos de la historia real. No en vano, si la película ha recibido críticas mitad es,en gran parte, por sus licencias históricas: los miembros de la tribu aceptan a Dawes mediante “Tratado Ley” cuando no tenían voz ni voto para ratificarle. Fue el Tratado de Fort Laramie 1868 el que determinó la política indígena de la inclusión en la tribu, a través de la Ley Dawes de 1887 y estatutos posteriores. Hoy día, las reservas siguen sometidas al poder de los propietarios no nativos.

Con respecto al apartado actoral, una magnífica Chastain se adueña de función, acompñada de un Sam Rockwell en la piel de un comisario muy parecido a su personaje en «Tres anuncios a las afueras».

La película es interesante en su planteamiento, pero densa para su metraje, y aqueja la falta de química y empatía con los personajes. En definitiva, una propuesta algo fallida pero que se deja ver bastante bien.

“El pájaro pintado”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de El pájaro pintado (The Painted Bird2019), película de Václav Marhoul (Tobruk, su última película, en 2008) que fue estrenada en Venecia suscitando críticas mixtas de público y prensa. Se trata de una adaptación de la novela homónima de Jerzy Kosinski, con nombres como Stellan Skarsgard o Harvey Keitel en el reparto.

La trama sigue a un pequeño judío en Segunda Guerra Mundial rumbo a Europa del Este de un niño judío en plena Segunda Guerra Mundial: todo un crudo y violento viaje durante el cual el director refleja intencionalmente el lado más oscuro de la humanidad.

En las casi tres horas de metraje de El pájaro pintado, la cámara y el protagonista se hacen uno yendo sin rumbo fijo hacia lo desconocido, huyendo del conflicto bélico. Desde la impactante primera escena con la quema de un hurón, cada escena es más cruel que la anterior y no dejan de cruzarse gente en la vida del protagonista. Con una estructura dividida en “capítulos” con los nombres de los secundarios, iremos conociendo a toda una amalgama de personajes (odiosos la mayoría) que influirán en el protagonista, haciéndole perder su candidez e inocencia.

La apabullante fotografía en blanco y negro de Vladimir Smutny nos sitúa en un escenario rural con árboles desnudos de corteza gris, un lugar oscuro donde no parece crecer vida. vacuidad. La película de Marhoul peca de una crueldad y una amoralidad casi cómica, y que cercena la belleza de sus imág

Sin embargo, más allá de la belleza y la fuerza de sus imágenes en 35 mm, El pájaro pintado es un compendio grotesco asesinatos, suicidios, violaciones y genocidio, todas las catástrofes que va presenciado Marhoul una y otra vez. Esa sucesión de escenas tan violentas sobrecoge al principio, pero después resulta demasiado repetitiva, gratuita y superficial para el espectador y pierde todo el impacto moral y emocional.

El director intenta hacer guiños a Tarkovsky y a clásicos del cine anti-bélico ,pero a Marhoul le falta dar humanidad a su película y no edulcorar el terror y el dolor de la guerra. Con ello,la película sería notable.

“Ofrenda a la tormenta”

¿Qué tal, cinéfilos? Hoy os traigo crítica de  Ofrenda a la tormenta , cierre cinematográfico de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo, la cual recomiendo fervientemente leer. La película fue rodada al estilo de las superproducciones de Hollywood, a la vez que su predecesora Legado en los huesos para ser estrenada en salas poco después, pero la pandemia ha hecho que nos la traiga Netflix.

De nuevo con Fernando González Molina dirigiendo el reparto comandado por Marta Etura, esta tercera entrega de las peripecias de la inspectora Amaia Salazar supone un cierre bastante digno a la historia. Este thriller policiaco comienza justo donde nos dejó Legado en los huesosS, en otra incursión al folklore navarro. Tras el basajaun y el tarttalo, es el turno del demonio labartu,responsable de la muerte súbita de muchos lactantes.

Con su madre Rosario desaparecida y casi dada por muerta tras encontrar su bata en el río, Amaia, sus hermanas, la Guardia Civil y el juez Markina (Leonardo Sbaraglia) cierran el caso y velan su muerte.

Sin embargo, los continuos fallecimientos de bebés en Elizondo despiertan las sospechas de Amaia de que la pesadilla no ha acabado aún. Con los informes forenses del doctor San Martín, Salazar investigará la nueva serie de casos macabros y sobrenaturales que se cernirá sobre el valle de Baztán, tierra de extraños cultos fanáticos.

Con algo menos de trama sobrenatural y más centrada en la vida personal y profesional de Amaia, el broche final de la trilogía es (a mi parecer) la película más compleja y elaborada de la trilogía a nivel de guión. Sin embargo, esto no basta para que el clímax final de tanta intriga resulte ligeramente obvio y previsible: al contrario de lo que ocurre en las páginas de Redondo, el espectador más avispado se adelantará a las sorpresas y giros del final.

Entretenida y con buen ritmo y pulso narrativo, Ofrenda a la tormenta aúna todo el misterio de la mitología para desvelar y resolver los cabos sueltos de la película anterior, y lo hace satisfactoriamente sin llegar a ser redonda.

En cuanto al apartado de producción, la fotografía y la banda sonora (de Fernando Velázquez) se mantienen a un buen nivel, con algo de desacierto en el casting y en el metraje, lo que no resta interés en la película pero sí le resta fuerza a la historia.

Con respecto al reparto, Marta Etura sigue adueñándose del personaje de una Amaia más sensible y vulnerable que nunca, acompañada de secundarios como Elvira Mínguez, Ana Wagener , Pedro Casablanc,Leonardo Sbaraglia (Félix), Paco Tous, Álvaro Cervantes o Imanol Arias, correctos pero algo desaprovechados.

En resumen, la película ofrece lo que esperamos sin más, es funcional y no destacable ni para bien ni para mal: disfrutable y aceptable para lectores o no de Redondo. Son dos horas y veinte minutos para rematar como merece toda esta telaraña de intrigas policiacas, intensas pero algo previsibles y menos dramáticas que las entregas anteriores.

“You should have left”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de “You should have left”, película de terror psicológico de Blumhouse dirigida por David Koepp y dirigida y protagonizada por Kevin Bacon (ambos repiten tras “El último escalón”), junto a Amanda Seyfried y Avery Essex. La premisa es interesante,pero estamos ante un producto irregular y fallido, basado en la novela homónima de Daniel Kehlmann.

La trama arranca con la familia Conroy (Theo, un triunfador de mediana edad, su joven esposa actriz Susanna y su pequeña de seis años Ella) yéndose de vacaciones a una enorme y alejada casa para mejorar el distanciamiento del matrimonio. Sin embargo, los planes se torcerán cuando empiecen a ocurrir sucesos extraños.

Pronto, los propios vecinos del pueblo advertirán a los nuevos residentes del peligro que acecha, pero los protagonistas harán caso omiso y permanecerán en su nueva casa hasta ser llevados al borde de la locura.

David Koepp (La ventana secreta) dirige y escribe una historia simple de acuerdo con el esquema del subgénero de casas encantadas. Sin embargo, el escenario no es la típica mansión gótica del terror, sino una vivienda actual donde nada es lo que parece: Theo se refugia en la meditación y en su diario, con el dedo acusador sobre su mujer mientras avanza un metraje con bastantes sorpresas en el atropellado clímax final.

Por otra parte, no está nada mal el trabajo del reparto en un proyecto que no está a la altura: Bacon encarna la desesperación de su personaje, y Seyfried la vulnerabilidad de Susanna en las horas más bajas del matrimonio.

A lo largo de la película se nos presentan bastantes plot twists, como el misterio de la antigua esposa de Theo , e incluso el espectador verá que todas sus suposiciones son erróneas. La verdad se nos presentará en una montaña rusa de sombras, relejos y luces que desaparecen, llena de altibajos hasta el final.

La película es entretenida , aunque no aporta nada nuevo. Si el primer acto logra hacernos conectar y empatizar con el drama de los Conroy , los primeros 40′ de la película nos engancharán al menos y perdonaremos que el resto no sea más que un batiburrillo de efectos de sonido e iluminación. Además, el diseño de producción de Sophie Becher crea una inquietante atmósfera de ese laberinto sin salida en que se encuentra el protagonista, junto con los sueños/pesadillas de Theo, enloquecido por la casa. ¿Qué es lo real y qué lo ficticio de lo que vemos?

En definitiva,la gran debilidad de la película es que su guión no se sostiene en comparación a la novela origina, tomando influencias de obras El Resplandor. Igualmente falla la trama del declive conyugal, puesto que los personajes no conectan pese al esfuerzo de Bacon y Seyfried. La película intriga y crea interés para acabar su visionado confusos y decepcionados.

“Hamilton”

¿Qué tal,cinéfilos? Para los amantes de los musicales, hoy os traigo crítica de Hamilton, con el director Thomas Khail llevando a la gran pantalla el éxito de Broadway escrito por Lin-Manuel Miranda.

La obra narra la historia del revolucionario Alexander Hamilton,uno de los padres fundadores de Estados Unidos, en casi tres horas cantando al amor, la rebeldía y el syeño americano.

Con la biografía de Ron Chernow,Alexander Hamilton como inspiración y punto de partida,destacar que Miranda deleitó a los Obama presentando el musical en la Casa Blanca en 2009. Ahora, la plataforma Disney+ nos trae el espectáculo a la pequeña pantalla, con Phillipa Soo, Anthony Ramos o Chris Jackson completando el reparto.

Mezclando la América del S. XVIII con la actual, y pasando hip-hop al jazz y al R&B, Hamilton nos da un paseo por la historia y nos transmite la magia del escenario del teatro The Richard Rodgers en Broadway, con un toque más íntimo en la puesta en escena al vivirlo digitalmente.

Entre los hechos reales y la música urbana, “Hamilton” es una deliciosa e inolvidable experiencia musical: más allá de la banda sonora, es una propuesta arriesgada y fresca que ofrece aire fresco al género.

Lo que vemos es la grabación de una representación teatral, pero es vibrante ver la entrega de todo el elenco y nos sentimos realmente como espectadores en las butacas.

Lin-Manuel Miranda es la estrella de la función y la cabeza tras el show, mostrando su don para componer y su vis tragicómica. A su lado están Phillipa Soo, como Eliza Hamilton en un rol mucho más dramático, y un brillante reparto con más personajes memorables.

Además, el musical es una buena oportunidad para saber más sobre la figura de Alexander Hamilton, que ha tenido menos relevancia que nombres como Thomas Jefferson o George Washington, de quien fue mano derecha. El objetivo es presentar a Hamilton con sus luces y sombras, no tanto un héroe patriota y amable como un ególatra neurótico obsesionado por trascender, un egoísta que no se conforma con tener una familia que le quiere: su propia esposa le compara con Ícaro, que perdió todo por volar más alto. En definitiva, Hamilton es icono y antihéroe a la vez, un rebelde con un lado oscuro.

Si hay algún mensaje que deja Hamilton es el de no rendirse jamás cuando se lucha por una causa: el protagonista dió su vida por conseguir algo que no pudo disfrutar. De ello hablan canciones como “My Shot”, donde Hamilton repasa su vida y sus sueños, o “Burn”, donde Eliza describe las obsesión de su marido por ser alguien.

Con este tono tan introspectivo que nos sumerge en la mente de Hamilton, y guiños a Shakespeare disfrutaremos de este regalo en forma de proeza musical, más aún en esta época que vivimos.

“Greyhound”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de “Greyhound” , película para Apple de Aaron Schneider , protagonizada y escrita por Tom Hanks a partir de una novela de C. S. Forester. Razón tiene el actor en lamentar que la propuesta no haya podido llegar a cines.

La trama nos sitúa en la entrada en Guerra de Estados Unidos en 1942, con el veterano marino Ernest Krause (Tom Hanks) apoyando a los Aliados desde el USS Keeling, con la misión de custodiar un convoy de 37 barcos y sus soldados en su viaje por el Atlántico hasta Liverpool, garantizando el suministro.

La tarea será dura y tortuosa, con el enemigo acechando y arriesgando la vida en la batallas, con un inexperto Krause frente a los submarinos alemanes.

En apenas hora y media de metraje, pasamos del lado más amable y tradicional del protagonista (con la romántica despedida de su esposa Evelyn , interpretada por Elisabeth Shue) a la marabunta de submarinos nazis sobre el convoy. Para crear tensión, vamos viendo una cuenta atrás de las horas restantes para llegar a tierra sin apoyo aéreo, con Krause arengando a sus hombres para detecrar torpedos en el ,posibles maniobras evasivas y contraataques, con un enemigo en la sombra bajo el agua y en la radio.

Aún con el cine sobrecargado de películas sobre la II Guerra Mundial, en Greyhound puede servir a los americanos para reconectar con el patriotismo perdido: el guión de Hanks rezuma añoranza de esos tiempos donde los buenos eran los que luchaban por su país con valores y humanidad, todo por una nación que era potencia mundial y contrapunto al nazismo.

Como en la novela de CS Forester, vemos a un Krause que no confía en sí misml para la tarea que le han encomendado pero saldrá adelante con la juventud, el arrojo y el apoyo de se equipo. Vemos a un protagonista algo menos retraído e instrospectivo,pero igual de heroico, al estilo del Hanks de Sully o Captain Phillips. 

A nivel interpretativo, el ganador de 2 Oscar despliega mayor fuerza que la de su guión, que presenta ciertas carencias en cuanto a resultar algo denso y estático, con ciertos momentos donde la trama y el desarrollo del protagonista se estancan. Además, con respecto al resto de personajes, ninguno de los soldados que acompañan a Krause aportan gran cosa a la trama.

En cuanto al apartado técnico, fotografía y efectos especiales,las escenas de batalla en altamar tampoco transmiten la espectacularidad que deberían, pero sí crean una atmósfera de desesperación y destrucción

Greyhound, que toma su nombre del apodo del USS Keeling (el gris del barco, del agua y el cielo) es la historia de un hombre que se convirtió en héroe a su pesar, comedida y efectista, recomendable para ver en esta época donde las plataformas digitales plantan cara a las salas de cine.

“Personal assistant”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de Personal Assistant (The High Note), comedia musical dirigida por Nisha Ganatra (Late Night, 2019), con Dakota Johnson (“Suspira”,”Malos tiempos en el Royale”), Tracee Ellis Ross (Black-ish) Kelvin Harrison Jr. (Un momento en el tiempo – Waves) y Ice Cube (Pelea de profes) en el reparto.

En una critica a la industria musical, al estilo “Begin Again”, la trama narra la historia de una cantante estelar y su asistenta personal, que se enfrentan a decisiones que podrían condicionar sus carreras.

Ross interpretaba Grace Davis (Tracee Ellis Ross) una superestrella musical, residente en Los Ángeles, talento y egoísmo a partes iguales. A su lado está su fiel Maggie (Dakota Johnson) , quien desea compaginar su trabajo con su faceta como productora musical con los innumerables recados de su jefa. Ante la presión del manager de Grace (Ice Cube) para dar un nuevo rumbo a su carrera, cantante y asistente deberán replantearse sus vidas.

Escena de la película Personal Assistant (2020)

En cuanto al guión, estamos ante una propuesta amena y entretenida para una tarde veraniega,pero que no inventa la pólvora ni se engaña a sí misma. Sin más pretensiones que la de contar una historia ya vista mil veces en el cine , sí son bastante disfrutables sus diálogos y guiños melómanos,con referencias a Fletwood Mac o a John Lennon.

The High Note (título original del film) tiene un arma de doble filo en ser arquetípica y convencional,pero el buen ritmo y la música harán que nos dejemos llevar por algo simple y formulaico.

Conforme avanza el metraje, el guión se va desarrollando sin grandes sorpresas y según los estándares del género, hasta que llegamos al punto de inflexión de la trama, un recurso narrativo algo tramposo para enganchar al espectador, que en pocas películas sale bien. Este el principal pero de Personal Assistant, un clímax maniqueo que va en detrimento de la película de que, o hace esto o su trama no y resulta inverosímil.

Esto es una treta de la guionista Flora Gleeson para aportar algo más a una historia plana, rompiendo la película para hacerla más emotiva y dulcificar el lado más oscuro del mundo de la música,visto en biopcs de cantantes llenos de drogas y rock&roll.

Entre alusiones Thunder Road y el Wrecking Ball de Springsteen, llega esta producción made in Hollywood, amable y con un buen mensaje si queremos pasar un rato agradable.

“La verdadera historia de la banda de Kelly”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de la última película del australiano Justin Kurzel (“Macbeth” con Michael Fassbender) , presentada en el pasado Festival de Toronto. Se trata de ‘La verdadera historia de la banda de Kelly‘,un western atípico con un derroche visual y estético y un reparto de lujo, compuesto -entre otros- por Charlie Hunnam, Russell Crowe o George Mackay.

Con un toque punk (gracias a la magnifica fotografía de Ari Wegner) y la música de Sex Pistols, la trama nos lleva a los parajes australianos de 1867 y se estructura en tres actos. La historia arranca fuerte con la infancia de Kelly y un bellísimo apartado artístico, para pasar a la edad adulta con George MacKay como protagonista y fluir hasta el clímax final.

Este western, que adapta la novela de Peter Carey (ganadora del Premio Booker) hace empatizar con un Ned Kelly muy humano, con miedo de no alcanzar el nivel de vida de su madre y su séquito. Kelly querrá emular a su tatuado padre y se rebelará contra la masculinidad imperante en la sociedad, entre traiciones, amistades y el primer amor.

La madre de Ned(Essie Davis) se prostituye por dinero, y el padre de Ned se limita a presenciar los abusos del sargento interpretado por Charlie Hunnum, por lo que Ned crece entre la brutalidad y la tensión hasta ser vendido y alejado de su familia. Aquí entra un breve Russell Crowe como el mentor criminal “Boy”.

Cuando vuelve a casa años después, Ned controla su locura y entabla amistad con el Constable Fitzpatrick (Nicholas Hoult), acechando el peligro mientras el protagonista tiene dificultades con su interés romántico, una mujer reservada y oscura.

Cierto es que a Kurzel le importa más la forma que el contenido, pero logra transmitir la locura y la batalla del protagonista consigo mismo, con un cierto homenaje a Apocalipsis Now y Además,tenemos a un breve Russell ciertos elementos de terror fantástico y psicológico que añade al guión.

Ned Kelly es personaje muy cinematográfico,ya llevado a la gran pantalla por Mick Jagger o el fallecido Heath Ledger en 2003, pero Kurzel le da un muy acertado toque personal en las escenas de violencia, en una atmósfera ruda y cruel que culmina con un final memorable en lo audiovisual.

En definitiva, ‘La verdadera historia de la banda de Kelly’ es una película con excesiva corrección técnica ,pero bastante apreciable, especialmente para los amantes del género.

“La posesión de Mary”

¿Qué tal,cinéfilos? Hoy os traigo crítica de una de las primeras películas en llegar a los cines tras la pandemia. Se trata de lo último del director Michael Goi ( nominado al Emmy, por «American Horror Story», «Mi nombre es Earl» o «Glee», como director de fotografía.

Se trata de la fallida “La posesión de Mary”, protagonizada por el oscarizado Gary Oldman y Emily Mortimer. 

La trama arranca cuando David (Gary Oldman), un humilde, marino, compra un velero en busca de una vida mejor para su mujer Sarah (Emily Mortiner) y sus hijas Lindsey (Stefanie Scott) y la Mary (Chloe Perrin). Sin embargo, la familia embarca sin conocer la extraña historia del barco, pensado que éste les llevará a la prosperidad. Pronto se desencadenará una serie de terroríficos sucesos que llevará a la familia a enfrentarse a males y peligros peores que el propio mar.

El director Michael Goi ya había hecho sus incursiones en el terror pero, en esta ocasión, el guión de Anthony Jaswinski crea cero interés y está lleno de clichés, pues los pocos giros que tiene son bastante previsibles con una historia bastante pobre y que poco aporta.

La película falla incluso como mero entretenimiento veraniego, haciendo aguas dentro de su género: hasta los personajes son lineales y superficiales, sin una buena construcción de los protagonistas que explique la trama y nos permita empatizar con ellos. El reparto parece en piloto automático y tampoco interesa lo que ocurre dentro del barco está bien planteado, limitándose a un par de jump scares bastante malos.

Todo ello hace que el clímax se solvente de la manera más ramplona y arquetípica posible, sin una atmósfera de tensión que nos sumerja en la película. En definitiva, todo un despropósito de película “La posesión de Mary”.